(Fuente: Publicado en el Programa de fiestas de Santa Fé de Mondújar, septiembre del 2005)
"....El visitante se encontrará con "una muralla de cuatro metros de altura y cuarenta de largo, reproducción fiel al original de la fortificación que aislaba de los enemigos a aquellos habitantes que habían descubierto el secreto de los metales y de la agricultura frente a otras poblaciones nómadas más atrasadas.
El primer golpe de efecto sobre el visitante es el del viaje en el tiempo. Miles de años, producto de menos de dos meses de trabajo. La muralla tiene más de dos metros y medio de ancho en su base y se ha construido con materiales originales de la zona que usaron los millarenses: piedras, arena, pizarra, esparto, caña, troncos de pino. "Hemos extraído piedras de las mismas canteras de ellos", dice Auxilio Moreno, arqueóloga directora de esta recreación.
Las troneras o aspilleros están más bien bajas porque los defensores de la ciudad disparaban de rodillas para afectar a las vísceras de los atacantes. Pero no todo era guerra. En el interior, la muralla deja entrever las piedras, a falta de que se cubran por el mortero de barro rojizo. Ocultará el cemento que se ha usado, de los pocos materiales extemporáneos empleados por razones de seguridad.
Dejando dos sepulturas y cruzando la muralla se podrá ver una huerta y entrar en dos cabañas de base circular donde vivían aquellos almerienses prehistóricos, se podrá ver un taller de metalurgia, un corral y dos torres de vigilancia. En su interior se reproducirán elementos de trabajo, ajuar y mobiliario de la vida de los millarenses.
Hasta final de julio falta trabajo aún. Acondicionar el suelo y los caminos con gravilla y madera para los visitantes. Colocar de forma segura los elementos móviles y decidir si los visitantes podrán subirse a la muralla. Entonces, Los Millares volverán a tener vida cinco mil años después.
Reproducir la naturaleza
El próximo paso del equipo que dirige el profesor Fernando Molina será recrear el medio ambiente y la vegetación frondosa del entorno del poblado. Un bosque galería mediterráneo con encinas, álamos, olmos, sauces y alisos, árboles y plantas propias del río.
También se quiere traer el agua. El río Andarax era entonces navegable y los habitantes de Los Millares traían el agua a través de un acueducto del que hay restos.
Por ahora se ha reproducido una huerta con trigo, habas, cebada y lenteja. Junto a ella también están elaborando un arado prehistórico tal y como se han documentado que era." Leer artículo original

Arqueoturismo en Los Millares

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