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José Muñoz Artés, 50 años de Pintura (Exposición Antológica del 18 al 25 de 2004)

Nacido Pintor

Cuando de pequeño se nace con una vocación firme, se lucha para superar las circunstancias vitales adversas que impidan el pleno desarrollo personal. Este es el caso de nuestro personaje, que en su juventud, etapa del despertar de la personalidad y a la vida auto consciente, le tocó vivir uno de los períodos más sórdidos de nuestra historia, la posguerra de la contienda civil, que tantas vidas y esperanzas truncó en ésta y posteriores generaciones, dejando mutilados sus sueños y esperanzas al verse obligados a aferrarse a la urgente exigencia de lo cotidiano para poder salir a flote de ese largo túnel de necesidades y carencias.

Es en este contexto donde se forja el espíritu personal del artista, que pese a verse inmerso en esta falta de expectativas, se mantuvo firme en el propósito de hacer realidad su vocación, que no era otra que la de convertirse en pintor, aunque sin dejarse arrastrar por los ismos en boga del momento, pues la gozosa realidad circundante lo apremia a convertirse en pintor de lo real, de lo inmediatamente cognoscible y aprensible por los sentidos, pintor de lo directo, inmediato y cercano.

Así, de forma autodidacta, mezcla de pulsión interna y de amor por captar lo cotidiano, desbordado por la belleza de lo que le rodea - los frutos de la vega, un rincón alhameño...-, inicia su andadura por los vericuetos de la danza entre la luz y el color.

Al mismo tiempo, recibe la influencia directa de Moneada Calvache, primer bodegonista español de su tiempo y alhameño de corazón, al que gracias a esta circunstancia conocería a temprana edad. A partir de entonces sería su principal referente a seguir, surgiendo de esta simbiosis de sensibilidades y caracteres una profunda y sincera amistad que se mantendría hasta el final de los días del maestro.

Desde entonces lo recuerdo sentado en la ventana de la tienda, aprovechando la luz de la tarde alhameña, para captar unas uvas tendidas sobre un mármol, esencia de la policromía convertida en fruto. A su lado, un libro abierto y un vaso de agua. He aquí el alma del bodegón alhameño por antonomasia, las señas de lo alhameño elevadas a la categoría de arte. Naturaleza muerta que condensa un sentir a través de los matices del infatigable, e infalible, pincel.
Hasta nuestros días, aquí se condensa lo más granado de su obra, que se expone hoy por vez primera ante el pueblo que lo vio nacer, en forma de Exposición Antológica, con la que nos regala de una sola vez la sublime belleza de todo aquello que nos es tan cercano contemplado a través de las pinceladas de su sensibilidad, obras que son fragmentos de arte en estado puro, un festival para los sentidos.

Nos sentimos enormemente orgullosos de ti, papá. Tu familia

Fuente: Folleto de la Exposición que hizo el artista en el 2004